Hoy en día, cuando las ciudades van incrementando su población y se vuelven cada vez más complejas e interconectadas, los servicios se acrecientan. Pero no sólo hay más y nuevos servicios, sino que se articulan entre ellos. Cuando ocurre algún problema con la energía eléctrica, en cualquiera de las ciudades de la región, inevitablemente repercute sobre el transporte, se detiene la telefonía, se deja de suministrar agua potable, etc. O sea, ya no se puede tratar cada servicio en sí mismo, sino que debe existir un manejo integral de ellos, ya que se encuentran estrechamente vinculados. Entonces, en los servicios urbanos se redefinen las funciones. Pareciera ser que con el proceso de globalización, se va a pasar de la “provisión de servicios de consumo” a la “provisión de servicios para la producción”. En otras palabras, generar competitividad implica este costo, dejar de producir calidad de vida y empezar a producir, más bien, condiciones económicas para traer capital, para que este capital puede obtener ganancias, y por esta vía, supuestamente, mejorar salarios. Daría la impresión entonces, que un primer cambio en términos funcionales es el que pasa del consumo a la producción
Los servicios urbanos se han vuelto uno de los temas centrales de la gestión de las ciudades, determinantes para la eficiencia y la equidad, en contextos de marcada y creciente exclusión social como son la mayoría de las ciudades latinoamericanas. Si bien se han logrado importantes avances, en muchos casos, los servicios siguen siendo insuficientes cuantitativamente y cualitativamente. Sigue leyendo →